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sábado, 15 de noviembre de 2014

Don Teodoro Schmidt Weichsel: Capítulo VI (El gobierno chileno y cómo dificultar las labores de un profesional extranjero)

(Viene del CAPÍTULO V)

Entre las páginas 10 a la 11 de su manuscrito, don Teodoro Schmidt W. hace una nueva reseña de hechos, que abarcan desde los dìas en que estudiaba en su natal Alemania hasta su desempeño en las labores de ingeniero y los encargos y nombramientos que el gobierno de Chile hacía en su persona. Leamos esas lìneas :
"Adquirió Carta de Ciudadanía Chilena el 19 de marzo 1886.
En julio 1886 fui llamado a Santiago para nombrarle Jefe i de hacerse cargo de una Comisión de tres injenieros, lo que rehusó aceptar para seguir a prestar los mismos servicios. A lo que se contestó no haber otro empleo en que ocuparle.
Había hecho en el transcurso de los años 1868 a 1887, no solo la mensura i hijuelacion de los terrenos, que se estienden de la Cordillera de Nahuelvuta, de Nacimiento, La Linea del Biobio, Mulchen, Santa Barbara hacia el sur hasta el río Cautin, sino también hecho, la tasación i entrega de cada hijuela a rematantes a indigenas a colonos i otros usos personalmente en una superficie de mas de seiscientos mil hectareas.

 Cuadro explicativo realizado de puño y letra por don Teodoro Schmidt Weichesel

No era Jefe de una Comision de tres injenieros que se necesitaba, sino que el mismo que duranbte diez i nueve años habia prestado comprobados servicios i hecho todo el trabajo hubiese seguido prestar en igual forma servicios.
 "El decreto de 7 de agosto 1886 le nombra Jefe de una comision de tres injenieros" Jefe de la Comisiòn Topogràfica de las provinviad de Malleco i Cautin.
El 1 de mayo de 1887 trasladó su residencia que tenía desde febrero de 1868 en Angol a Temuco, donde a mas de su empleo formo parte de la primera Municipalidad.
Prestó servicios de Jefe hasta el 19 de julio de 1897 día en que su Escelencia le cedió jubilación a la edad de 63 años, con arreglo a las leyes de 20 de agosto 1857 y de 3 de setiembre 1863 y al decreto Supº de 6 de junio 1857, con una pensión equivalente a las treinta cuarentavas partes de su sueldo anual de cinco mil pesos ($5000) de que goza comoJefe i a mas se considero la nota honrosa del General en Jefe del Ejército del Sur,  quedando depositado en arcas fiscales por lei Nº 981 de fecha 23 de diciembre 1897 la suma de veinte mil pesos para que remate terrenos en la Frontera.

Pudiera haber prestado mas prolongados servicios, pero el continuo cambio de Ministros, la vacilante politica, de no escistir conocimientos técnicos, penetracion, escperiencia i obervacion em Instancia Superior, lo imposibilitaron.

Había estudiado ciencias naturales i ciencias técnicas en 1852, año en que en Chili no se tenía idea de lo que son estos esudios.
En el Banco del Colegio en 1844 ya comprendía, que en los lejanos países de Aerica era imposible dar la educación, que el lo recibió en Alemania i que para su rápido esctraordinario i maravilloso adelanto escigía la ayuda de esperiencia i ciencia de personas de Europa".

He aquí, de las propias palabras escritas por don Teodoro Schmidt Weichsel, se desprende el motivo de su viaje a la América del Sur, en abril del año 1858.

CONTINUARÁ EN EL CAPÍTULO VII ...

sábado, 23 de julio de 2011

El naufragado "Flamstead", en el relato de Gustave Verniory

En febrero del año 1897 el ingeniero belga Gustave Verniory, debido a la paralización de faenas de construcción de la vía férrea de Temuco a Pitrufquén, decide tomarse unas vacaciones en la costa de Araucanía, en el sector de la desembocadura del río Imperial. Junto a Louis Chanceaulme y a "Candelario",  el mozo de éste, hace una viaje a caballo, bordeando el río Cautín hasta Nueva Imperial, para proseguir hasta Carahue, en donde se alojan "en un excelente hotel". AL día siguiente continúan su viaje, atravesando en balsa el río y llegando a Bajo Imperial, actual localidad de Puerto Saavedra. Desean asearse, pero descubren que aquella aldea no posee un hotel, pero un comerciante oportunista, Julio Cabeza, les ofrece diversos servicios aprovechándose de estos turistas (Verniory lo describe como "el abusador de Cabeza"). Más tarde buscan infructuosamente una cabañita con vista a la playa. Verniory relata: "Entonces tenemos una idea que yo califico modestamente de genial. Algunas leguas hacia el sur, hay un gran barco naufragado. ¿Por qué no nos instalamos dentro de los restos? Galopan por la playa hacia el sur, cruzando el desagüe del lago Budi, y luego de unas siete leguas, llegan hasta el "Vlamstead" (así lo escribe Verniory).
El Flamstead fue un buque perteneciente a la compañía "Lamport & Holt", de unas 3.381 toneladas, que naufragó el 27 de marzo de 1892, luego de haber cruzado el Atlántico tras haber iniciado su viaje en Liverpool. El Flamstead "que venía de Amberes, fue arrojado a la costa una noche de tempestad hace tres o cuatro años. Según lo que me cuentan, había fiesta a bordo; capitán y piloto estaban más o menos ebrios. Un solo pasajero, un portugués, se ahogó. La carga, de valor de más de cuatro millones de francos, fue casi enteramente salvada. Se ven todavía en la playa restos de grandes galpones construidos para salvar la mercadería, principalmente cemento. El barco mismo fue abandonado; no queda más, hoy día, que la imponente armazón. Los muebles, el maderamen, las puertas, los pisos, fueron robados por quien quiso. Recientemente, carpinteros de Bajo Imperial sacaban las últimas piezas de madera. El buque puede tener 120 a 140 metros de largo. Ignoro su tonelaje, pero debió ser sobervio, tan grande como el "Potosí" en que yo me vine".



El "Flamstead", naufragado entre Puerto Saavedra y Toltén
(Colección Museo Histórico y Antropológico Mauricio de Maele, Valdivia, en "Centenario de 1910")

Como la marea está baja, estos exploradores acceden al naufragio, dándose cuenta de que es imposible ocuparlo como alojamiento, al no existir ya ninguna cabina. "Solamente encontramos un inmenso conjunto de planchas oxidadas sin el menor rastro de maderas. La armazón es de tal manera sonora que a cada ola que golpea sus flancos resuena un estruendo ensordecedor. Habría sido en todo caso imposible dormir allí. Decididamente mi idea "genial" no es realizable." Regresan a Carahue y, unos días después, Verniory regresa al lugar con el hermano de Louis Chanceaulme, Pierre. "Esta vez he traído mi Winchester. La punta del gran mástil está coronada por una gran bola dorada que brilla al sol. Nos entretenemos disparándole con nuestras carabinas hasta demolerla. Nos traemos algunos trozos como recuerdo".

(Relato de Gustave Verniory en "Diez años en Araucanía 1889-1899", Primera Edición, 1975, Ediciones de la Universidad de Chile; Cuarta Edición, 2005, Editorial Pehuén)

En el transcurso de los años el sitio del naufragio y los restos del Flamstead fueron el destino preferido de cientos de turistas, que, en variados medios de transporte, llegaban a visitar esa particular zona costera de La Araucanía. La acción humana, así como el agua marina, la acción de las mareas y la exposición a los implacables agentes naturales terminaron por ir haciendo desaparecer de la vista a aquel vapor de transporte de mercancías. Es así como, en la década de los años 1930, ya sólo era posible visitar la proa de aquel otrora gran buque, lo que puede observarse en la siguiente imagen, cedida a este autor de "Araucanía: historias y patrimonio" por don Tomás Ramírez Álvarez, quien la tomó de un antiguo álbum familiar. Indica el señor Ramírez que la fotografía original fue hecha por el entonces vecino de Carahue don Axel Jorgensen Valck, entre los años 1936 a 1938.