lunes, 15 de octubre de 2012

Coro Polifónico Santa Cecilia de Temuco

El día seis de julio de dos mil doce, a la edad de 96 años, falleció en Temuco la distinguida dama doña Lucía Eugenia Hernández Rivera, hija ilustre de la ciudad, fundadora y directora del antiguo Coro Polifónico Santa Cecilia, grupo coral que nació como agrupación el día 24 de mayo del año 1946. El Diario Austral de Temuco informó de ello y, con posterioridad, publicó una reseña de su vida y aporte a la difusión de la música. Un artículo que transmite información bastante interesante acerca de la trayectoria de doña Lucía Hernández, escrito en el año 2003 por don Fernando García, puede ser leído íntegramente en la Revista Musical Chilena, en el sitio Web Scielo.cl.

Imágenes de una presentación del Coro y de doña Lucía Hernández Rivas, en dos distintas épocas de su vida
(Fotografías: El Diario Austral de Temuco; collage por el autor de este Blog)

Pese a que el Coro tuvo sus inicios en el año 1946, el beneficio de la Personalidad Jurídica le fue otorgada por el Ministerio de Justicia, mediante Decreto Supremo número 3.028, con fecha veintiuno de junio del año mil novecientos cincuenta y seis. El Acta de Constitución y Estatutos de la Sociedad Coro Polifónico Santa Cecilia se redactó en la sesión de dicha agrupación realizada con fecha quince de noviembre del año mil novecientos cincuenta y cinco, la que se redujo a escritura pública ante el Notario de Temuco don Francisco Santibañez Muñoz, con fecha veinticinco de noviembre del mismo año. Aquella sesión, presidida por don Álvaro Viñuela de Celis y actuando como secretaria doña Susana Moreno, comenzó a las diecinueve horas, en el local de calle Prat número seiscientos ochenta, tercer piso, con la presencia de las siguientes personas:
Lucía Hernández Rivas, Laura Hernández Rivas, Filomena de Latorre, Susana Moreno, Olga Faúndez Rivera, Marilda Osorio, Silvia Jara de Gutiérrez, Gertrudis Barnert, Georgette G. de Cooper, Ana Castro de Buceta, Helvia Ramos, Elvira Sepúlveda, Álvaro Viñuela de Celis, Osvaldo Latorre C., Jorge Moreno, Leoncio Moreno, Víctor Barnert, Oscar Vocencio, Leonardo Céspedes y Víctor H. Riveros. El primer directorio quedó conformado de la siguiente manera:
  • Presidente: Álvaro Viñuela de Celis, farmacéutico, domiciliado en calle Varas número 568
  • Vice Presidente: Osvaldo Latorre Carrasco, empleado, domiciliado en Trizano 51
  • Secretaria: Susana Moreno, domiciliada en Bulnes 72 A
  • Pro Secretario: Víctor Barnert, empleado, domiciliado en calle Recreo 669
  • Tesorera: Laura Hernández Rivas, empleada particular, domiciliada en calle Portales 854
  • Pro Tesorera: Elsa Reyes C.
  • Directora artística: Lucía Hernández Rivas, concertista, domiciliada en calle Portales 854.
El Coro Santa Cecilia se fundó con el objeto de cultivar y difundir el arte coral y patrocinar también las actividades de instituciones artísticas afines.
El patrimonio del Coro estaría formado con las cuotas y aportes ordinarios y extraordinarios de los socios, con las donaciones que se hicieren a la institución, con las herencias y legados que asignaran al Coro, con los bienes muebles e inmuebles que el Coro adquiriera a cualquier título y con las rentas y beneficios que produjeran y con el producto líquido de los conciertos.

El día tres de agosto del año mil novecientos sesenta, la Corporación poseía cuarenta y seis socios, de los cuales asistieron cuarenta y uno a la Asamblea Extraordinaria de esa fecha. Dicha asamblea se llevó a efecto a las 19:15 hrs., en el local de calle Prat número 680, tercer piso, con el objeto de comprar una propiedad en donde construir una sala de conciertos, con dependencias para oficinas que sirvieran de sede a la Sociedad. La asamblea acordó por unanimidad conferir a su Presidente, don Álvaro Viñuela de Celis, las facultades para realizar la adquisición de un inmueble para los propósitos acordados, y, además, fue ratificada la compra, que el 21 de julio de 1960 había efectuado el Presidente a don Eduardo Encina Acevedo, de la propiedad de calle Manuel Rodríguez número setecientos cuarenta y seis de Temuco. 

El día lunes cuatro de noviembre del año mil novecientos sesenta y tres, ante el Notario Público de Temuco don Francisco Santibañez Muñoz, la sucesión de don Julio César Onell Onell, formada por su hijo don Armando Onell Ulloa y por doña Salomé Ulloa Peña viuda de Onell, vendieron a la Corporación Coros Polifónicos Santa Cecilia el sitio y casa número 779 de la calle Diego Portales de la ciudad de Temuco. El precio pagado fue la suma de dieciocho mil escudos, que se pagó con diez mil escudos al contado y, para garantizar el saldo se constituyó primera hipoteca a favor de los vendedores. Éste fue el tradicional local en el que se ofrecieron las presentaciones del Coro y de concertistas. El 27 de febrero de 2010 el terremoto (de 7,1º en Temuco) dañó seriamente este centro de cultura musical, no volviendo a ser ocupado. Se retiraron entonces su placa de bronce identificatoria y el símbolo de esta antigua Corporación Cultural temuquense.

La fachada de la sede del Coro Polifónico Santa Cecilia antes de su demolición

Adosada al muro de la fachada estuvo el símbolo del Coro: una lira y las iniciales "S" y "C"

Detalle fachada y daños tras el terremoto del 27 febrero 2010

Ante la imposibilidad de reparar y restaurar el dañado local, el 31 de julio de 2012 el Coro Polifónico Santa Cecilia vendió su tradicional propiedad a Inversiones Capital Sur Limitada, culminando así, en el mismo mes de julio, la vida de su fundadora y el dominio sobre la propiedad en el que estuvo la administración y el auditorio de la más antigua entidad de su género del Sur de Chile.
La edificación fue demolida y se construye en su lugar un edificio para los fines de la nueva propietaria del inmueble.

miércoles, 22 de febrero de 2012

El gran incendio de Temuco

Mi ya desaparecido padre (1927-2009) me relató, ya hacen más de veinte años, una anécdota de su querido tío Domingo Aguilera Lagos, quien a inicios de los años 1900 residía en las cercanías del poblado de Gorbea. Domingo Aguilera era un hombre de trato agradable a quien le gustaba la música, por lo que era siempre invitado a las fiestas y reuniones, pues también poseía un artilugio llamado "Fonógrafo Edison", con música "envasada" en cilindros. Al parecer las muchas oportunidades en que se hizo sonar la alegre música provocó que el artefacto se descompusiera, posiblemente por la ruptura de la cuerda de acero. El fonógrafo fue llevado para su reparación hasta una tienda en la capital de La Frontera, pero, lamentablemente, aquel noble aparato sucumbió entre las llamas del gran incendio de Temuco, que comenzó el día sábado 18 de enero de 1908.

Revisando los archivos de la famosa revista semanal chilena "Zig_Zag" (editada en Santiago), hallé en su número 152, de Enero 26 de 1908, la noticia que informaba sobre aquel horrible suceso acaecido en la pujante ciudad sureña. Aparece el plano de aquella época de la ciudad de Temuco, aunque la mayor parte de las manzanas mostradas en él eran aún un proyecto, tal como lo explica la noticia.

Plano de Temuco, en Zig-Zag Nº 152

Transcribo el texto con la información, tal como la divulgó aquel semanario: "La floreciente ciudad de Temuco, de la cual hace algun tiempo dimos una serie de vistas fotográficas interesantísimas, ha estado a punto de ser totalmente destruida por un incendio. El fuego principió en un edificio cercano a la Plaza de Armas e impulsado por un fuente viento del oeste, tomó proporciones tales que llenó a la población de consternacion y espanto. Veintiuna manzanas fueron totalmente reducidas a escombros. Las bombas del pueblo y las que pudieron ir de Concepcion y otras ciudades de la frontera fueron impotentes para contener la impetuosidad de las llamas y se limitaron a defender de su voracidad las casas que servían de márjen a aquel verdadero torrente de fuego.
No ménos de 3.500 personas quedaron sin hogar y en la mas absoluta miseria. Las pérdidas avaluables en dinero pasan de 1.500.000 pesos.
El fuego abarcó una extensión de quince cuadras de largo por ocho de ancho y terminó en la noche despues que hubo consumido todo el combustible que encontró en su derrotero, en el Hotel Leguas por el sur y la Bodega de Mac Kay por el norte."

Información  sobre Temuco, Zig-Zag del año 1907

La información continúa: "Contemplando el plano de la ciudad de Temuco, que publicamos en otra pájina, puede comprenderse la verdadera magnitud del incendio. Descartando las manzanas que se hallan mas allá de la línea férrea, de la Avenida de 30 metros (1) y el rincón formado por ámbas que están despobladas, puede decirse que las llamas consumieron la tercera parte de la ciudad.
Es, pues, completamente esplicable la consternacion que se apoderó de los habitantes ante tamaña desgracia y del eco que ella ha tenido en toda la República.
En la noche la ciudad presentaba un aspecto horrible: la vista abarcaba la enorme estension comprendida entre la estacion y la calle Vicuña (2), y espantaba ver como en quince cuadras ardian siniestramente miles de montones de fuego en medio de los edificios caidos.
Al dia siguiente en la estensa y ancha Avenida abierta por el fuego, veíanse palos carbonizados,  una que otra chimenea de cal y ladrillo, troncos de árboles quemados, postes de luz eléctrica carbonizados, máquinas, alambres telefónicos por el suelo, montones de zinc quemados, ruinas, desolacion y por todas partes escombros humeantes.
Desde los primeros momentos del incendio la jente se entregó al pillaje, sin que hubiera la fuerza de policía necesaria para evitarlo. Calcúlase que la tercera parte de la ropa y mobiliario desaparecido es obra de los ladrones. A pretesto de salvamento, la jente llevábase carretonadas y montones enormes de objetos robados. Hubo tambien casos en que personas aseguradas impidieron que por dentro de sus casas se sacaran muebles de sus vecinos no asegurados.
A causa de la caida de los postes desde el primer momento faltó el telégrafo y el teléfono y esparcida esta noticia por la ciudad, contribuyó en no pequeño grado a aumentar el pánico, pues se llegó a creer que en la imposibilidad de poderse comunicar con el norte, de acá no podrían enviársele socorros.
Aprovechando la situación angustiosa en que quedó tanta jente sin hogar, algunos comerciantes poco escrupulosos comenzaron a esplotar el hambre, pidiendo el doble por los artículos de primera necesidad. En esta emerjencia el gobierno impartió instrucciones a los ferrocarriles para movilizar trenes de norte a sur, especiales para los damnificados por el fuego. 
En medio de las ruinas se han visto escenas dolorosas. Mujeres pobres llorando al lado de sus pobres viviendas reducidas a cenizas. Segun cálculo aproximado se han quemado 25 a 30 manzanas, en su tercera parte las mas importantes de la ciudad, que con este desastre queda arruinada talvez para no volver a levantarse ántes de diez años. El fuego se ramificó en varios brazos, pues dentro del área quemada han quedado pedazos intactos."


José Luis Granese, investigador de la Universidad Diego Portales, hace años recuperó información desde antiguas ediciones del diario "El Mercurio" de Santiago, la que se plasmó en el reverso de la "Lámina 02 IX región de la Araucanía", de la colección denominada "MEMORIAS DE MI REGIÓN", distribuida junto a ejemplares del Diario El Mercurio:

"Incendio en Temuco 
18 de Enero de 1908
"El Mercurio" de Santiago informa que 3.500 personas están sin hogar y de veinticinco a treinta manzanas quemadas.
La ciudad semeja "los campos después del roce ... miles de familias pudientes y pobres han quedado en la miseria..."
El fuego había comenzado en la casa de Simón Burruchaga a medio día en "forma lenta en un montón de tablas". De allí se propagó a la Proveedora del Hogar de Kuznetzoff (3), en Prat esquina Puerto Montt (4), que "ardió como un castillo. Pasó rápido al edificio del frente, ocupado por la imprenta donde iba a fundarse El Sur".
Hubo dos muertos, un soldado al que le cayó un tabique en la estación y la "señora María Isabel Carrasco, que murió a causa de la impresión cuando al llegar a su casa la encontró ardiendo".
El diario destaca los daños al Teatro Pepper (5), el Juzgado, Cuartel de Policía del Orden, Cuartel de Policía de Gendarmería, la Bodega Mackay, Casa Comercial de Mauricio Gleisner, Armería y Ferretería de Bernasconi y el Restorán Italiano. Y las propiedades de Néstor Larenas, Salvador Urrutia, Rodolfo Urízar, Carlos Gajardo, Abraham Leiva, doctor Serrano, Montander, Bautista Merino Cruzat, Pedro Gracey, Andrés Laiseca, doctor Frías, comandante Gacitúa y Rodolfo Ovalle.".


El gran incendio trastornó la vida de la población local, no sólo la afectada por la destrucción de las viviendas o del activo comercio, si no que también la del resto de la población. Aunque fue una gran pérdida de patrimonio, la ciudad renació de sus cenizas, se reedificó y aún siguió su crecimiento, naciendo el sector conocido como "Pueblo Nuevo". Temuco continuó su expansión, ocupando los suelos del valle que se extiende entre las cerranías del Ñielol y el río Cautín.

Notas
(1) La Avenida de 30 metros es la actual Caupolicán.
(2) La calle Vicuña es la actualmente conocida como Vicuña Mackenna
(3) Zig-Zag señaló que el incendio había iniciado en "La Proveedora del Hogar"
(4)La calle mencionada no existe, y debe referirse a la calle Manuel Montt
(5) Debe decir Teatro Tepper